Un equipo científico logró formalizar el “eje neutral” que Erwin Schrödinger nunca definió matemáticamente, corrigiendo un vacío clave en su teoría del color y redefiniendo cómo entendemos la percepción humana.
El nombre de Erwin Schrödinger suele asociarse al célebre experimento mental del Gato de Schrödinger, ideado tras su intercambio intelectual con Albert Einstein para cuestionar la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica. Sin embargo, más allá de ese famoso planteamiento, el físico austriaco dejó otro enigma abierto: un problema matemático vinculado a la teoría del color que permaneció sin resolverse durante casi un siglo.
En la década de 1920, Schrödinger retomó ideas del matemático Bernhard Riemann sobre la geometría y la percepción visual. Partiendo de la base de que los tres tipos de conos del ojo humano —sensibles al rojo, verde y azul— pueden describirse mediante un espacio tridimensional curvo, desarrolló un sistema para medir el color desde una perspectiva geométrica.
El problema radicaba en el llamado “eje neutral”, la línea que conecta los tonos del blanco al negro dentro del espectro cromático. Aunque su modelo dependía de este eje, Schrödinger nunca logró definirlo formalmente desde el punto de vista matemático, dejando incompleta la estructura teórica.
Un siglo después, un equipo liderado por la científica Roxana Bujack revisó el planteamiento y consiguió establecer ese eje basándose exclusivamente en la geometría interna de la métrica del color, superando el marco riemanniano clásico. Los resultados fueron publicados en las revistas Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y Computer Graphics Forum.
La investigación demuestra que propiedades como el matiz, la saturación y la luminosidad no son meras construcciones aprendidas, sino que emergen directamente de la estructura interna del sistema visual humano. Además, el nuevo modelo permite explicar con mayor precisión fenómenos como el efecto Bezold-Brücke, donde un aumento en el brillo provoca cambios aparentes en el matiz del color.
El hallazgo fue presentado en la conferencia Eurographics y representa un avance significativo para disciplinas que dependen de modelos precisos de percepción cromática, como la fotografía, el cine y el análisis de datos científicos complejos.
El proyecto contó con el respaldo de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de Estados Unidos, lo que subraya su relevancia tecnológica y estratégica.
Con esta formalización matemática, los investigadores no solo corrigen una omisión histórica, sino que cierran uno de los cabos sueltos más persistentes en la teoría del color, completando una pieza clave del legado científico de Schrödinger casi cien años después.
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